Reunir al grupo, elegir una primera parada y dejar que el plan se alargue sin mirar demasiado el reloj. Una ruta de tapas por Santander es una de las mejores formas de disfrutar de la ciudad, especialmente cuando apetece comer bien sin organizar una comida demasiado formal.

El centro concentra numerosas tabernas, restaurantes y vermuterías en calles muy próximas entre sí. Cañadío, Daoiz y Velarde, Peña Herbosa y sus alrededores permiten pasar de las rabas y las croquetas a los embutidos, los vinos por copa o una buena ración para compartir.

La siguiente ruta reúne siete establecimientos con propuestas diferentes. No es necesario visitarlos todos en un mismo día. Lo ideal es escoger tres o cuatro paradas, pedir varias cosas para compartir y guardar el resto para la próxima quedada.

Taberna Cachalote: empezar la ruta en Cañadío

Ruta de tapas por Santander para hacer con amigos: Taberna Cachalote

La plaza de Cañadío es uno de los puntos de encuentro más conocidos de Santander y un buen lugar para comenzar el recorrido. Allí se encuentra Taberna Cachalote, un establecimiento pensado para disfrutar desde el vermut del mediodía hasta las copas de la noche.

Su carta ofrece numerosas opciones para compartir, como rabas, croquetas de jamón, anchoas de Santoña, chipirones, zamburiñas o sus característicos mejillones en cazuela, disponibles con diferentes salsas. También cuenta con alternativas más informales, como patatas bravas, tacos, nachos, burritos o hamburguesas.

Es una primera parada especialmente completa cuando el grupo tiene gustos distintos. Además, su ambiente permite que el aperitivo se convierta fácilmente en tardeo sin necesidad de cambiar de zona.

Casa Ajero: pinchos, raciones y cocina reconocible

Ruta de tapas por Santander para hacer con amigos: Casa Ajero

Muy cerca se encuentra Casa Ajero, otro establecimiento idóneo para continuar una ruta informal por el centro de Santander. Lleva alrededor de dos décadas ofreciendo pinchos, raciones y platos elaborados con productos locales.

Entre sus propuestas destacan las tortillas variadas —especialmente la de bacalao—, los chipirones encebollados, las rabas, las croquetas de carne, las brochetas y el pincho de solomillo. También aparecen alternativas más contundentes, como el chuletón a la piedra, y platos fuera de carta que dependen del producto disponible.

Casa Ajero funciona bien para pedir dos o tres raciones al centro y continuar después la ruta. Quienes decidan quedarse hasta el postre pueden probar opciones caseras como la crema pasiega, la tarta de queso al horno o el pastel montañés.

Vermutería La Gilda: la parada para los amantes del aperitivo

Ruta de tapas por Santander para hacer con amigos: Vermutería La Gilda

Una ruta de picoteo en Santander necesita una parada dedicada al vermut. La Gilda, situada en la calle Daoiz y Velarde, es una vermutería de ambiente informal en la que el propio nombre ya anticipa uno de sus bocados más representativos.

El vermut, las gildas, las anchoas, los mejillones y otras tapas sencillas forman parte de una propuesta concebida para beber algo y picar sin excesivas formalidades. También suele ser mencionada por sus molletes y otras elaboraciones pensadas para acompañar la bebida.

Es una buena opción para hacer una parada más breve: una ronda, unas gildas para compartir y de nuevo a caminar. Este formato permite probar varios establecimientos sin llegar al siguiente completamente lleno.

La Taberna del Herrero: producto de Cantabria para compartir

Ruta de tapas por Santander para hacer con amigos: La Taberna del Herrero

La siguiente propuesta es La Taberna del Herrero, un mesón tradicional cuyo establecimiento de la calle El Rubio cuenta con comedor y terraza. Su cocina concede protagonismo al producto de Cantabria y a las raciones destinadas a compartir.

En sus menús y propuestas aparecen elaboraciones como el pudin de cabracho y erizo de mar, la cecina, las croquetas artesanas de jamón, las rabas, la morcilla frita o los huevos con jamón. También cuenta con pescados, carnes y opciones más completas para quienes quieran convertir esta parada en la comida principal.

Es una alternativa adecuada para grupos que buscan cocina tradicional, una mesa cómoda y platos reconocibles que gusten a casi todos.

Bodega Fuente De: el sabor de la tradición

Ruta de tapas por Santander para hacer con amigos: Bodega Fuente De

En la calle Peña Herbosa encontramos Bodega Fuente De, un restaurante familiar que combina recetas tradicionales con una amplia selección de tapas, raciones, carnes y pescados. Sus platos de cuchara tienen especial protagonismo, con cocido lebaniego en determinados días y cocido montañés en otros.

Para una ruta informal, no hace falta lanzarse directamente a por un cocido completo. La carta ofrece medias raciones de embutidos, tablas de quesos, croquetas, morcilla, chorizo frito, callos, albóndigas o huevos con jijas. Esto permite adaptar el pedido al hambre que conserve el grupo después de las primeras paradas.

Su ambiente y su cocina casera la convierten en una parada indicada para quienes buscan sabores tradicionales sin complicaciones.

Mi Favorito: vinos por copa y platos para quedarse un rato más

Ruta de tapas por Santander para hacer con amigos: Mi Favorito

También en Peña Herbosa se encuentra Mi Favorito, un restaurante versátil que puede funcionar como lugar para el vermut, para compartir varias raciones o para terminar la noche con una copa.

Uno de sus atractivos es la selección cambiante de vinos por copa, junto a vermuts y diferentes bebidas para acompañar el picoteo. En su propuesta gastronómica destacan platos como las rabas, la ensaladilla de gambas al ajillo, las croquetas, las zamburiñas y los arroces marineros para compartir.

Su barra con mesas altas encaja especialmente bien en una quedada informal. También es una buena elección para detener la ruta y sentarse a cenar si el grupo decide que ya ha caminado suficiente.

La Pirula: cocina con historia en Peña Herbosa

Ruta de tapas por Santander para hacer con amigos: La Pirula

La última parada es La Pirula, un restaurante que comenzó su trayectoria en 1982 y que mantiene una propuesta basada en el producto fresco, el trato cercano y las recetas con sabor tradicional.

Su carta permite seguir compartiendo con quesos de Cantabria, anchoas de Santoña, conservas, croquetas, pimientos, setas o puerros con gambas. También cuenta con rabas, pescado fresco, jijas campurrianas con huevo y patatas, callos de la casa, oreja a la plancha y otras elaboraciones más contundentes.

Por la variedad de su oferta, La Pirula puede ser una parada intermedia o el final del recorrido. Quienes todavía tengan hambre encontrarán platos completos; quienes ya hayan comido suficiente pueden limitarse a compartir una última ración.

Cómo organizar una ruta informal con amigos en Santander

El principal consejo es no intentar pedir demasiado en cada establecimiento. Una o dos raciones para compartir y una bebida por persona suelen ser suficientes para continuar la ruta con ganas.

Durante los fines de semana, el verano y las fechas festivas conviene empezar un poco antes de la hora punta. Algunos locales permiten reservar, pero otros funcionan mejor como parada espontánea de barra o terraza. También es recomendable revisar los horarios antes de acudir, ya que pueden cambiar según el día o la temporada.

Cañadío, Daoiz y Velarde, El Rubio y Peña Herbosa reúnen todo lo necesario para organizar un plan sencillo: gastronomía cántabra, vermut, vinos, tapas y un ambiente que invita a alargar la sobremesa. La parte más difícil será conseguir que todo el grupo se ponga de acuerdo sobre cuál debe ser la primera parada.