Hay domingos en los que cocinar no entra en los planes. Otros empiezan con intención de tomar un blanco y terminan buscando una mesa para comer. Y luego están esos en los que quieres ver el partido, compartir unas rabas o darte un homenaje marinero sin complicarte demasiado. Para todos ellos, hemos reunido 7 sitios que salvan un domingo en Santander.

Desde una arrocería hasta una cafetería de toda la vida, pasando por restaurantes de pescado, marisco y una barra de pinchos frente a la bahía. Siete opciones repartidas por distintos puntos de Santander para que la pregunta “¿dónde comemos hoy?” no se convierta en el debate de cada domingo.

Dónde comer un domingo en Santander

Santander Veinte: un domingo alrededor de un buen arroz

Santander Veinte: sitios para comer arroz en Santander

Hay comidas que parecen hechas para el domingo y el arroz es una de ellas. Santander Veinte es una arrocería situada en la Bajada del Caleruco, junto a la S-20 y la avenida de Los Castros, que trabaja arroces al estilo alicantino.

Su ubicación, con espacio para aparcar en los alrededores, facilita organizar una comida familiar o con amigos sin necesidad de entrar en el centro. Además, el restaurante dispone de varios ambientes: mesas para picar, comedor privado y terrazas tanto cubiertas como exteriores.

Aunque los arroces son los protagonistas, su carta ofrece otras alternativas para completar la comida. También cuentan con servicio de recogida y reparto, por lo que es una opción muy práctica cuando quieres disfrutar de un arroz en casa. Para los pedidos de arroces, el establecimiento recomienda avisar con antelación.

Dirección: Bajada del Caleruco, 73.

Taberna La Radio: pescado, marisco y raciones

Taberna La Radio en Santander

En el paseo de General Dávila se encuentra Taberna La Radio, uno de esos restaurantes que conocen bien los santanderinos. Abrió en el año 2000 y se ha consolidado como una dirección habitual para comer pescados, carnes, mariscos y raciones.

Su propuesta encaja con ese domingo en el que apetece sentarse a la mesa y compartir. La carta se divide entre entrantes, ensaladas, mariscos, carnes, pescados y postres, con opciones suficientes para organizar tanto un aperitivo largo como una comida completa.

La Radio abre los domingos para el servicio de mediodía, pero permanece cerrada por la noche. Como suele tener bastante movimiento, especialmente durante los fines de semana, es recomendable reservar por teléfono. También dispone de comida para recoger.

Dirección: paseo de Altamira, 103.

Cafetería Mimosa: desde el desayuno hasta la cena

Cafetería Mimosa: raciones y más en Santander

No todos los domingos empiezan a la hora del aperitivo. Para quienes prefieren madrugar, tomar un mediano con un pincho de tortilla o quedar para desayunar con calma, Cafetería Mimosa es una de esas direcciones que resuelven prácticamente cualquier momento del día.

Este establecimiento de General Dávila abrió en 1992 y conserva un ambiente familiar y cercano. Su oferta incluye desayunos, meriendas, hamburguesas, sándwiches, bocadillos, perritos calientes, raciones, ensaladas y platos combinados.

Es una alternativa especialmente útil cuando cada persona quiere algo diferente o cuando se busca una comida informal. Puedes empezar con unas rabas o unas croquetas, elegir un plato combinado o resolver el domingo con una hamburguesa. Además, dispone de terraza y servicio de recogida o entrega a domicilio.

Dirección: paseo de General Dávila, 47.

Max Sports Café: comida informal y deporte

Max Sports: comida casera y deportes en Santander

Si tu domingo viene marcado por el Racing, la Fórmula 1, MotoGP o cualquier otra cita deportiva, Max Sports Café puede ser el lugar que necesitas. Está situado en el Parque de Los Pinares, en El Sardinero, y combina restauración con retransmisiones deportivas en sus pantallas.

Su carta está orientada hacia un estilo Tex-Mex, aunque también incorpora sabores americanos, italianos y algunas propuestas de la tierruca, como las rabas. Es una opción adecuada para disfrutar de hamburguesas, platos informales o raciones mientras se sigue la competición de la jornada.

Por su ubicación y su tipo de cocina, encaja bien para acudir con amigos o en familia. Después de comer, siempre queda la posibilidad de acercarse hasta las playas del Sardinero para dar un paseo, si el nordeste y la lluvia dan tregua. Conviene consultar previamente qué eventos deportivos van a emitir y reservar en las jornadas más señaladas.

Dirección: avenida de Maura, s/n, Parque de Los Pinares.

Casa Lita: un domingo de pinchos frente a la bahía

Casa Lita: pinchos en el paseo pereda en Santander

Pocas cosas arreglan mejor un domingo santanderino que una ronda de pinchos con vistas a la bahía. Casa Lita, situada en el paseo de Pereda, ofrece una barra con una gran variedad de pinchos fríos y calientes elaborados a diario.

Su propuesta nació en 2003 con el objetivo de reivindicar una de las formas más populares de la cocina española: comer de pinchos. Entre sus elaboraciones pueden encontrarse combinaciones con carnes, pescados, mariscos, verduras, quesos y productos cántabros.

Es una buena elección para quienes no quieren organizar una comida tradicional de primero, segundo y postre. Se puede pedir al gusto, probar varias elaboraciones y completar el plan con un paseo por Puertochico o los Jardines de Pereda. Casa Lita no admite reservas y los domingos cierra por la tarde, por lo que está pensada principalmente para el aperitivo y la comida.

Dirección: paseo de Pereda, 37.

Marisquería Casa José: homenaje en el Barrio Pesquero

7 sitios que salvan un domingo: Marisquería Casa Jose

Cuando el domingo pide un homenaje de pescado y marisco, el Barrio Pesquero sigue siendo uno de los lugares a los que mirar. Allí está Marisquería Casa José, un restaurante especializado en marisco fresco, pescado del Cantábrico y cocina marinera.

Su cocina respeta el producto y apuesta por elaboraciones tradicionales que permiten mantener el sabor del mar. La carta incluye diferentes pescados, mariscos, arroces y raciones, por lo que funciona tanto para compartir como para organizar una comida más completa.

Casa José cuenta con un comedor cuidado y una terraza que abre cuando el tiempo lo permite. Es una alternativa apropiada para reuniones familiares, celebraciones o para ese domingo en el que simplemente apetece comer pescado sin salir de Santander. Durante los fines de semana recomiendan reservar previamente.

Dirección: plaza de los Cabildos, 1.

Marucho: un clásico marinero de Tetuán

7 sitios que salvan un domingo: Marucho

Terminamos con uno de esos nombres que forman parte de la historia hostelera de la ciudad. Marucho lleva más de 60 años ofreciendo pescado y marisco fresco en la calle Tetuán, una zona que conserva buena parte de la tradición marinera de Santander.

Cada mañana, el equipo selecciona los pescados y mariscos que llegan a la lonja. En su carta aparecen entrantes como las rabas de chipirón, las anchoas con pimientos, los bocartes o el pudin de cabracho, además de diferentes mariscos y pescados preparados a la plancha, rebozados, al horno o en salsa.

Marucho no acepta reservas, sino que organiza los turnos de mesa por orden de llegada. Por eso, los domingos conviene acercarse con tiempo y cierta flexibilidad. Es el lugar indicado para quienes buscan cocina marinera tradicional y platos reconocibles, de esos que no necesitan demasiadas vueltas cuando la materia prima habla por sí sola.

Dirección: calle Tetuán, 21.

Un plan para cada tipo de domingo

No todos los domingos piden lo mismo. Santander Veinte es una elección clara para reunir a varias personas alrededor de un arroz; La Radio, Casa José y Marucho responden cuando el cuerpo pide pescado o marisco; Casa Lita resuelve el aperitivo con pinchos; Mimosa ofrece una opción informal a distintas horas; y Max Sports Café permite unir comida y deporte.

Antes de acudir, recomendamos comprobar los horarios actualizados y reservar siempre que el establecimiento lo permita. Los domingos pueden concentrar bastante público y algunos locales cierran después del servicio de mediodía.

Ahora solo queda elegir. Porque el domingo puede venir con lluvia, resaca o cero ganas de cocinar, pero en Santander siempre hay algún sitio dispuesto a salvarlo.