Ruta de rabas por Puertochico: 7 paradas imprescindibles en Santander
Hay debates gastronómicos que conviene abordar con calma. En Santander, pocos generan tantas opiniones como decidir dónde se comen las mejores rabas. Cada persona tiene su barra de confianza, su tipo de rebozado preferido y hasta una teoría sobre cuánto limón debe acercarse al plato. Por eso, os traemos nuestra Ruta de rabas por Puertochico.
Lo que no admite demasiada discusión es que Puertochico y sus alrededores forman una de las mejores zonas para organizar una ruta de rabas en Santander. En apenas unos minutos caminando se concentran restaurantes marineros, bodegas históricas y bares de tapas en los que pedir una ración es casi obligatorio.
Turismo Santander define las rabas como uno de los productos imprescindibles de la gastronomía local y el plato estrella de la ciudad. No es para menos: aquí no son únicamente calamar rebozado y frito, sino parte del ritual del aperitivo.
Esta ruta reúne siete establecimientos de Puertochico, Tetuán y Peña Herbosa. No pretende cerrar el eterno debate, sino dar buenas razones para seguir investigando ración a ración.
¿Cómo deben ser unas buenas rabas de Santander?
Aunque cada establecimiento tiene su estilo, una buena ración debe llegar recién hecha, con una fritura limpia y un rebozado que acompañe al calamar sin esconderlo. El exterior tiene que resultar crujiente, mientras que el interior debe conservar cierta textura y mordida.
A partir de ahí comienzan las preferencias personales. Hay quien busca rabas más gruesas, quien prefiere cortes finos y quien considera imprescindible encontrar alguna pata entre las tiras. También está el debate del limón: para algunos es inseparable de la ración y para otros no debería exprimirse jamás.
La mejor forma de tener una opinión propia es sencilla: recorrer varios bares, compartir raciones y comparar. Eso sí, siete paradas en una sola mañana quizá sea demasiado hasta para un santanderino bien entrenado.
Marucho: tradición marinera en Tetuán

La ruta puede comenzar en Marucho, situado en la calle Tetuán, 21. Este restaurante marinero lleva más de 60 años ligado a la gastronomía santanderina y ha construido su identidad alrededor de los pescados y mariscos frescos.
Es uno de esos establecimientos en los que la experiencia comienza antes de sentarse. El ambiente, la barra y el movimiento del local recuerdan a la cocina marinera de toda la vida, sin necesidad de grandes artificios.
Sus rabas mantienen esa filosofía: producto, fritura y sabor a taberna tradicional. Tetuán, además, es uno de los barrios que mejor conserva la conexión entre Santander y el mar, por lo que empezar aquí la ruta tiene todo el sentido.
Bodegas Mazón: una parada histórica

Desde Tetuán podemos caminar hacia Bodegas Mazón, en la calle Hernán Cortés, 57. El negocio nació en 1902 como almacén de vinos y vermut, y con el tiempo evolucionó hasta convertirse en un restaurante conocido por sus raciones, cazuelitas y cocina casera.
Entrar en Mazón es encontrarse con una de esas bodegas que forman parte del paisaje hostelero de Santander. Es una buena parada para pedir unas rabas, acompañarlas con un vino o un vermut y dejar que el aperitivo empiece a alargarse.
Aquí conviene ir con cierta moderación, porque la carta invita a sumar cazuelitas y raciones. Y una ruta de rabas puede convertirse rápidamente en una comida completa cuando uno pierde la concentración.
Bar del Puerto: rabas frente a la dársena

A pocos metros se encuentra uno de los grandes clásicos de la zona: el Bar del Puerto, en Hernán Cortés, 63.
Abierto desde 1939, este restaurante está especializado en cocina marinera, pescados y mariscos del Cantábrico. Su ubicación frente a la dársena de Puertochico y su barra lo han convertido en una referencia gastronómica de Santander.
Sus rabas han sido destacadas por cocineros y profesionales de la restauración por su fritura limpia y el uso de calamar fresco. Es una parada especialmente recomendable para quienes quieren combinar la ración con otros productos del mar, como las conocidas gambas en gabardina.
La Mayor: cocina marinera en Juan de la Cosa

La siguiente parada está en la calle Juan de la Cosa, 5. La Mayor es un restaurante de cocina marinera conocido en la zona por sus rabas frescas, pescados y mariscos.
Sus rabas tienen ese aspecto reconocible que abre el apetito nada más llegar el plato: piezas de diferentes tamaños, un tono dorado uniforme y presencia de cuerpo y patas.
Es un sitio muy apropiado para quienes buscan una ración tradicional, sin reinterpretaciones ni acompañamientos que desvíen la atención. Aquí el protagonismo está en el producto y en la fritura, justo lo que se espera cuando se sale de rabas por Puertochico.
Atraque Tapas: rabas en Peña Herbosa

La ruta continúa hacia Peña Herbosa, otra de las calles imprescindibles para tapear en Santander. En el número 20 encontramos Atraque Tapas, un establecimiento que combina cocina tradicional con una presentación más actual.
Su propuesta encaja bien en una ruta variada porque permite cambiar ligeramente de ambiente sin abandonar el producto reconocible. Las rabas pueden acompañarse con otras tapas y raciones dentro de un espacio informal y pensado para compartir.
Peña Herbosa suele tener bastante ambiente durante el aperitivo y el tardeo, así que esta parada puede marcar el momento en el que la ruta deja de ser un paseo gastronómico y comienza a convertirse en un plan de sobremesa.
Mi Favorito: una propuesta actual sin renunciar al clásico

Muy cerca, en Peña Herbosa, 13, está Mi Favorito. Este restaurante-bar propone una carta versátil que mezcla cocina casera, referencias cántabras y elaboraciones más actuales. La oferta cambia con la temporada, manteniendo una propuesta pensada para compartir y probar diferentes platos.
Sus rabas encajan en esa combinación entre el aperitivo tradicional y un espacio de estética más contemporánea. Es una parada adecuada para grupos en los que no todo el mundo quiera limitarse a pedir fritura, ya que permite completar la mesa con otras raciones.
Además, su ubicación facilita continuar por el centro o terminar la ruta tomando algo por la propia calle Peña Herbosa.
La Bombi: calamar fresco en un clásico de Puertochico

La última parada nos lleva hasta La Bombi, en la calle Casimiro Sainz, 15. Se trata de uno de los restaurantes clásicos de Puertochico, especializado en pescados y mariscos.
Su carta incluye expresamente rabas de calamar fresco, además de elaboraciones marineras como maganos, mariscos y pescados.
Las rabas de La Bombi han sido reconocidas por profesionales de la gastronomía por su fritura ligera y poco aceitosa. Es una buena elección para finalizar la ruta con una ración tradicional y, dependiendo del hambre que quede, continuar con algún plato de pescado o marisco.
Cómo organizar una ruta de rabas por Puertochico
Lo más sensato es elegir tres o cuatro paradas por recorrido y compartir una ración en cada una. Así se pueden apreciar las diferencias de corte, rebozado y fritura sin terminar necesitando una siesta antes de llegar al último bar.
También conviene comenzar pronto, especialmente durante los fines de semana y en verano. Puertochico, Tetuán y Peña Herbosa reúnen bastante ambiente a la hora del aperitivo y algunos establecimientos disponen de espacios reducidos.
Nuestra propuesta puede dividirse en dos recorridos: Marucho, La Mayor, La Bombi y Bar del Puerto para una ruta especialmente marinera; o Bodegas Mazón, Atraque Tapas y Mi Favorito para combinar rabas, tapeo y otros platos.
En cualquier caso, la mejor ración será siempre la que obligue a pedir pan, otra ronda y cinco minutos más antes de continuar.
Las mejores rabas de Puertochico las eliges tú
Marucho, Bodegas Mazón, Bar del Puerto, La Mayor, Atraque Tapas, Mi Favorito y La Bombi representan estilos distintos de entender uno de los platos más queridos de Santander.
Algunas raciones destacan por su calamar, otras por un rebozado especialmente fino y otras por ese ambiente de barra que hace que sepan incluso mejor. Por eso, elegir las mejores rabas de Puertochico es una cuestión bastante personal.
Lo importante es hacer la ruta, compartir —cuando apetezca— y defender el resultado con argumentos. Porque en Santander hablar de rabas es hablar muy en serio.
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