México, Perú, Grecia, Colombia, Argentina y Japón. Seis países, seis cocinas completamente diferentes y seis restaurantes internacionales donde descubrir sabores del mundo en Santander.

Porque sí, en Santander somos mucho de rabas, pinchos, pescados, marisco y ese “vamos a tomar algo” que misteriosamente acaba tres horas después. Pero nuestra ciudad también tiene sitios en los que sentarse a la mesa significa viajar unos cuantos miles de kilómetros sin salir de Cantabria.

Así que hoy dejamos aparcada la gastronomía cántabra —solo por un rato— y nos vamos de ruta internacional.

Pasaporte no hace falta. Reservar mesa, dependiendo del día, quizá sí.

México → La Cantina Azteca

La Cantina Azteca: Mexicano en Santander

Nuestra primera parada está bastante más cerca de la Alameda que de Ciudad de México.

La Cantina Azteca se encuentra en Calle Burgos, 9, interior, un poco escondida del movimiento de la calle principal. En cuanto atraviesas el acceso, el plan cambia: aquí hemos venido a comer mexicano.

Su carta tiene tacos, quesadillas, nachos, tostadas, alambres y platos más contundentes. Entre las elaboraciones que aparecen actualmente encontramos tacos al pastor, mole con pollo, enchiladas, gambas enchipotladas y diferentes quesadillas.

Precisamente eso nos gusta de incluir La Cantina Azteca en esta ruta: permite ir bastante más allá del típico combo de nachos y burrito que muchas veces asociamos automáticamente a la comida mexicana.

Además, tenemos una ventaja puramente santanderina: estamos en Calle Burgos. Así que después puedes seguir hacia la Alameda o bajar andando al centro y hacer como que necesitas el paseo para bajar la comida.

Perú → El Carmelo

El Carmelo: Restaurante peruano en Santander

De México saltamos a Perú y nos vamos hasta Santa Teresa de Jesús, 2.

El Carmelo abrió en 2024 con una propuesta centrada expresamente en la gastronomía peruana tradicional.

Y aquí hay nombres que conviene aprender.

En su carta podemos encontrar ceviche, lomo saltado, arroz chaufa o chicharrón de pescado, además de bebidas peruanas como la chicha morada y cócteles tan ligados al país como el pisco sour.

Si nunca has probado cocina peruana, puede ser una parada especialmente interesante de esta ruta porque permite descubrir una gastronomía muy diferente a la nuestra pero en la que también tienen muchísimo peso el pescado, el marisco y el producto.

El ceviche puede ser la puerta de entrada. Luego ya hablamos del lomo saltado.

Grecia → Ygriego Gastrobar

Ygriego Gastrobar: Restaurante Griego en Santander

Ygriego Gastrobar basa su propuesta en una de las costumbres que mejor entendemos en Santander: pedir cosas al centro y compartir.

Ellos lo llaman meze: pequeños platos para poner sobre la mesa y disfrutar sin demasiadas prisas. Su propia propuesta combina estas elaboraciones con vinos procedentes de variedades de uva griegas.

En carta aparecen platos como tzatziki, dákos, ensalada griega con feta y aceitunas kalamata, melitzanosaláta de berenjena y otras recetas mediterráneas. También encontramos clásicos reconocibles de la gastronomía helena como la moussaka, los gyros o los souvlakis.

Vamos, que eso de sentarse, llenar la mesa de platos y que nadie recuerde exactamente qué había pedido cada uno nos resulta bastante familiar.

Solo cambia el Egeo por la bahía.

Colombia → La Fonda

La Fonda: Restaurante Colombiano en Santander. Restaurantes internacionales en Santander

La Fonda Bar Restaurante está en Cardenal Cisneros, 58A y su cocina tiene un claro acento colombiano. El local sigue funcionando actualmente como bar-restaurante y cafetería en Santander.

Entre las elaboraciones asociadas actualmente al establecimiento aparecen platos como la bandeja paisa, el sancocho, el chicharrón o las empanadas, además de batidos y otras propuestas de cocina latina.

La bandeja paisa ya debería dar alguna pista sobre el tipo de parada que estamos haciendo: este no es el sitio al que venir diciendo que luego “ya picaremos algo”.

Colombia tiene una cocina regional enorme y muy variada, pero La Fonda sirve como una buena introducción en Santander a algunos de esos sabores más caseros y contundentes.

Consejo nuestro: venid con hueco.

Argentina → Criollo

Criollo: Restaurante Argentino en Santander

Seguimos por Sudamérica, pero cambiamos completamente de registro.

En Calle San Francisco, 16, Criollo pone el acento en dos cosas que en Argentina se toman muy en serio: empanadas y pizza.

Las empanadas son las grandes protagonistas. Actualmente tienen variedades de carne argentina cortada a cuchillo, carne picante, pollo, humita, jamón y queso, cebolla y queso, espinacas o caprese, entre otras.

Y no termina ahí el viaje. Criollo funciona también como pequeño kiosco de productos argentinos, con referencias como yerba mate, alfajores y dulce de leche.

Nos parece de esos sitios perfectos para solucionar una cena informal: varias empanadas diferentes al centro y problema resuelto.

Japón → Tatami

Tatami: Restaurante japonés en Santander. Restaurantes internacionales en Santander

Y terminamos la vuelta al mundo en un sitio bastante apropiado para cerrar cualquier ruta santanderina: el Sardinero.

Frente a la Segunda Playa encontramos Tatami, en Doctor Fleming, 3.

Tatami lleva la experiencia japonesa más allá de pedir simplemente unas piezas de sushi. Su restaurante está ambientado siguiendo una estética nipona e incluso dispone de un reservado donde los comensales pueden sentarse al estilo japonés.

Su carta combina cocina tradicional con propuestas más actuales. Hay nigiri, maki, sashimi, gunkan, tartar de atún, anguila sobre arroz y diferentes combinaciones de sushi y sashimi, entre muchas otras opciones.

Y después de comer tenemos uno de esos planes que prácticamente vienen incluidos en el precio: cruzar y bajar a pasear por el Sardinero. Japón con vistas al Cantábrico.

Seis países sin salir de Santander

Una de las mejores cosas que le ha pasado a la gastronomía de Santander durante los últimos años es precisamente esta: cada vez tenemos más variedad.

Seguimos queriendo nuestras rabas del domingo y nuestros pinchos de siempre. Eso es intocable. Pero ya no resulta raro que un día quedemos para comer ceviche, otro para compartir unos meze griegos y el viernes aparezca alguien en el grupo de WhatsApp proponiendo tacos.