Qué ver en Santander en un día por menos de 20€
Descubre qué ver en Santander en un día por menos de 20 €: desayuno, pinchos, miradores, Magdalena, Sardinero y muchos planes gratis. Y es que, Santander tiene fama de bonita, de tener una de las bahías más impresionantes del norte y, también, de no ser precisamente la ciudad más barata del mundo.
Pero hay una buena noticia: puedes pasar un día entero en Santander por menos de 20 euros y disfrutar bastante más de lo que parece.
Vamos a desayunar fuera, subir a uno de los mejores miradores gratuitos del centro, pasear por algunos de los lugares imprescindibles de la ciudad, comer de pinchos frente a la bahía, llegar caminando hasta el Sardinero y terminar cenando otra vez en pleno centro.
Sin entradas caras, sin necesidad de coger el coche y aprovechando precisamente una de las mejores cosas de Santander: muchos de sus mejores planes son gratis.
Eso sí, zapatillas cómodas.
Empezamos desayunando en Cafetería Bedoya

El día comienza en Cafetería Restaurante Bedoya 2, en la zona de Los Castros.
Es uno de esos sitios de toda la vida donde todavía puedes desayunar sin cargarte medio presupuesto antes de empezar. Café, pincho, tortilla, bollería… lo necesario para arrancar bien antes de ponernos a recorrer la ciudad.
Actualmente cuentan con opciones de desayuno muy económicas, por lo que podemos reservar alrededor de unos euros para esta primera parada.
Santander desde arriba: Funicular del Río de la Pila
Una de las mejores cosas que podemos hacer gratis en Santander es subir en el Funicular del Río de la Pila.
El funicular conecta la parte baja de Río de la Pila con la zona de General Dávila y es completamente gratuito. Desde arriba encontramos una panorámica estupenda del centro de Santander, los tejados y, en días despejados, buena parte de la bahía.
No hace falta complicarse demasiado el plan. Subimos, disfrutamos un rato de las vistas y después comenzamos a bajar andando hacia el centro.

Mercado de la Esperanza, Ayuntamiento y Catedral
Desde la parte alta podemos ir bajando tranquilamente hasta llegar a uno de los lugares más auténticos del centro: el Mercado de la Esperanza.
Aunque no tengas intención de comprar nada, merece la pena entrar.
Es uno de los mercados más importantes de Cantabria y uno de esos sitios donde se entiende perfectamente nuestra relación con el producto. Pescados, mariscos, carnes, frutas, verduras… y ese ambiente de mercado de toda la vida que todavía conserva.
Justo al lado encontramos el Ayuntamiento de Santander, por lo que podemos continuar dando una vuelta por la plaza y bajar después hacia la Catedral.
Todo está muy cerca y se hace andando sin problemas.
Además, esta parte de la ruta funciona muy bien porque no consiste simplemente en ir tachando monumentos de una lista. Estamos paseando por el centro real de Santander, por las calles por las que pasamos todos constantemente.
Comer de pinchos frente a la bahía en Casa Lita

Después de toda la mañana andando, toca algo importante: comer.
Seguimos en dirección al Paseo Pereda, dejamos atrás los Jardines de Pereda y llegamos hasta Casa Lita, uno de los grandes clásicos del pincho en Santander.
Su barra es de esas que complican mucho lo de “solo voy a pedir un par”.
Casa Lita cuenta con cientos de referencias entre pinchos fríos y calientes y, además, tiene uno de sus mayores atractivos justo delante: la bahía de Santander.
Una tarde muy santanderina sin gastar un euro
Aquí llega probablemente nuestra parte favorita del día.
No hace falta pagar entrada, reservar ni montar ningún plan complicado. Solo caminar.
Desde Casa Lita seguimos hacia Puertochico y empezamos a recorrer la bahía en dirección a la Avenida Reina Victoria. Este paseo es muy Santander.

Tenemos el mar al lado, atravesamos una de las zonas más bonitas de la ciudad y vamos dejando atrás el centro para acercarnos poco a poco a la Magdalena.
La siguiente parada es la Península de la Magdalena. Podemos entrar, recorrer sus caminos, acercarnos al Palacio y disfrutar de las vistas antes de continuar hacia el Sardinero.
Y desde ahí llegamos a dos de nuestras playas más conocidas:
Primera y Segunda del Sardinero.
No hace falta hacer todo el recorrido con prisa. La gracia está precisamente en parar, sentarse un rato, acercarse a la playa o simplemente seguir andando si el día acompaña.
Puertochico, Reina Victoria, Magdalena y Sardinero. Cuatro imprescindibles de Santander.
Terminamos cenando en La Gloria de Carriedo

Después del paseo podemos regresar tranquilamente hacia el centro y terminar el día en La Gloria de Carriedo, junto a la Catedral.
Es una taberna sencilla y muy céntrica donde encontramos tapas, sándwiches, hamburguesas, raciones y sus conocidos mini platos combinados.
Y terminamos prácticamente donde habíamos pasado unas horas antes, junto a la Catedral y en pleno centro de Santander.
Santander barato no significa Santander aburrido
Eso es precisamente lo bueno de esta ruta. No parece un plan montado simplemente para ahorrar dinero.
Has desayunado fuera, has visto Santander desde arriba, has recorrido el Mercado de la Esperanza, Ayuntamiento y Catedral, has comido junto a la bahía, has paseado por Puertochico, Reina Victoria, la Magdalena y el Sardinero y has terminado cenando en pleno centro. Todo por menos de veinte euros.
Y probablemente esa sea una de las mejores formas de conocer Santander: andando, comiendo algo por el camino y dejando que la ciudad haga el resto.
Porque aquí muchos de los mejores planes no cuestan nada. Solo hace falta que el tiempo acompañe.
Y si no… ya tenemos también una ruta para cuando Santander se pone en modo lluvia.