Restaurante Marucho: el sitio perfecto para volver en septiembre
Septiembre tiene algo de vuelta a empezar. Regresan las rutinas, las agendas vuelven a llenarse y los días comienzan a acortarse, pero en Santander todavía queda mucho verano por aprovechar. Es un mes estupendo para recuperar esos planes que durante julio y agosto dejamos para “cuando haya menos gente” y para reencontrarnos con lugares tan nuestros como El Marucho, el sitio perfecto para volver en septiembre
Porque volver a la rutina no tiene por qué significar renunciar a disfrutar. A veces basta con quedar para comer, acercarse hasta Tetuán y sentarse ante una mesa con pescado o marisco fresco del Cantábrico. Si buscas una excusa para hacer más llevadera la vuelta de septiembre, Restaurante Marucho es uno de esos sitios que siempre apetece recuperar.
Septiembre también es para disfrutar de Santander
Después del ritmo del verano, septiembre devuelve poco a poco la normalidad a la ciudad. Vuelven los colegios, el trabajo y las obligaciones, pero también regresan las comidas pendientes, los encuentros con amigos y esos planes tranquilos que saben incluso mejor cuando Santander empieza a recuperar su ritmo habitual.
Además, el verano no termina de golpe por cambiar de página en el calendario. Todavía quedan tardes agradables, paseos junto a la bahía y días en los que acercarse a Puerto Chico o recorrer Tetuán sigue siendo un plan difícil de mejorar. Y si el paseo termina alrededor de una mesa, mucho mejor.
El Marucho encaja especialmente bien en esta época. Es un restaurante tradicional, cercano y reconocible, de esos que forman parte del paisaje gastronómico santanderino. No necesita seguir modas porque su propuesta lleva más de 60 años apoyándose en algo mucho más sencillo: pescado, marisco, cocina marinera y respeto por el producto.
Restaurante Marucho, un restaurante marinero en Santander

Hablar de El Marucho es hablar de uno de los restaurantes clásicos de la ciudad. Se encuentra en la calle Tetuán, una zona estrechamente ligada a la tradición marinera de Santander y situada a pocos minutos de Puerto Chico, el paseo de Pereda y el centro.
Su historia supera las seis décadas y su identidad continúa siendo la misma: ofrecer pescados y mariscos frescos seleccionados cada día. Según explica el propio restaurante, sus cocineros escogen por la mañana las piezas que llegan a la lonja de Santander. Esto hace que la materia prima marque el ritmo de la cocina y que la experiencia pueda variar según el producto disponible.
El local conserva ese ambiente de restaurante de toda la vida que muchos buscamos al volver de vacaciones. Una mesa sin prisas, platos reconocibles y una cocina que no necesita complicar demasiado el producto para que tenga sabor. En Santander sabemos que, cuando el pescado es bueno, lo importante es tratarlo como merece.
Pescados y mariscos para hacer más llevadera la vuelta

La carta del Marucho está protagonizada por los sabores del Cantábrico. Entre sus entrantes aparecen propuestas como las anchoas con pimientos, el pudin de cabracho, las rabas de chipirón, los bocartes, el salpicón de gambón o la ensalada de tomate con ventresca.
Son platos muy vinculados a nuestra manera de comer: pedir varias raciones, compartirlas y dejar que la comida se alargue un poco. Una forma bastante más agradable de ponerse al día después del verano que hacerlo deprisa delante de un café.
Marisco fresco según disponibilidad
El marisco ocupa una parte importante de la propuesta de Restaurante Marucho. Su carta contempla centollo, nécoras, bogavante, langosta, almejas, mejillones, gambas, cigalas, percebes, ostras y almejas de cuchillo, entre otras posibilidades.
La disponibilidad puede depender de lo que llegue cada jornada, algo completamente lógico en un restaurante que trabaja con marisco fresco. Por eso, lo mejor es dejarse orientar y preguntar qué merece especialmente la pena ese día. En ocasiones, la mejor decisión no es acudir con un plato elegido de antemano, sino escuchar qué ha ofrecido el Cantábrico esa mañana.
Pescado tratado con sencillez
Quienes prefieran el pescado también encontrarán distintas alternativas. La merluza y el rape se pueden pedir a la plancha o rebozados, mientras que piezas como el rodaballo, el San Martín o la lubina se elaboran de manera sencilla para mantener su sabor.
La carta incluye además preparaciones con algo más de cocina, como el rape al Marucho en salsa verde, las cocochas de merluza o la merluza con cocochas y almejas. Son platos que encajan especialmente bien cuando septiembre trae uno de esos primeros días frescos que nos recuerdan que el otoño no anda demasiado lejos.

El plan para reencontrarse después del verano
Septiembre es el mes de los reencuentros. Hay compañeros que vuelven de vacaciones, amigos a los que no hemos visto durante semanas y familias que recuperan las comidas de fin de semana. El Marucho funciona muy bien para ese tipo de planes porque ofrece una experiencia reconocible y muy ligada a Santander.
También es una buena elección si vienen familiares o amigos de fuera y queremos enseñarles una parte de nuestra cocina sin alejarnos del centro. Su ubicación permite completar la comida con un paseo por Puerto Chico, continuar por Reina Victoria o volver hacia los Jardines de Pereda y la bahía.
Eso sí, hay una particularidad importante que conviene conocer: El Marucho no admite reservas. El restaurante organiza turnos de mesa, por lo que es recomendable acudir con tiempo, sobre todo los fines de semana o en las horas de mayor afluencia. Mientras haya personas esperando para sentarse, tampoco sirve cafés ni licores, una medida pensada para facilitar la rotación de las mesas.
Sabores de siempre para volver a la rutina
En una ciudad en la que aparecen propuestas nuevas constantemente, también se agradece regresar a lugares que llevan décadas haciendo las cosas a su manera. Restaurante Marucho representa esa cocina marinera que forma parte de la identidad gastronómica de Santander: pescado del día, marisco fresco y elaboraciones tradicionales.
La vuelta de septiembre puede venir cargada de horarios, obligaciones y listas de cosas pendientes. Precisamente por eso conviene reservar algún hueco para disfrutar. Acercarse a Tetuán, compartir unas rabas, preguntar por el pescado del día y alargar la conversación alrededor de la mesa parece una buena forma de empezar el mes.
Porque volver cuesta un poco menos cuando sabes que te esperan lugares como El Marucho.
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