Cómo montar nata a mano: La técnica perfecta para conseguir una textura ideal

La nata montada es uno de los ingredientes esenciales en la repostería y en la cocina de hostelería. Desde decorar postres hasta acompañar bebidas y platos salados, su textura ligera y esponjosa hace que sea un complemento perfecto. Aunque hoy en día existen batidoras eléctricas que facilitan el proceso, muchas veces es necesario saber cómo montar nata a mano, ya sea por tradición o por la necesidad de no contar con aparatos eléctricos. A continuación, te explicamos cómo hacerlo correctamente para obtener la textura perfecta.

¿Qué necesitas?

Antes de empezar, es importante contar con los ingredientes y utensilios adecuados para conseguir un buen resultado. Te recomendamos lo siguiente:

  • Nata para montar: Asegúrate de que la nata tenga al menos un 35% de grasa para obtener una consistencia firme. En Santander, puedes encontrar nata fresca en la mayoría de los mercados locales.
  • Un bol frío: Usa un bol grande de acero inoxidable o vidrio que esté bien frío. Puedes enfriarlo en el congelador durante unos minutos antes de empezar.
  • Un batidor manual (también conocido como varillas de mano): Este utensilio es esencial para montar la nata sin necesidad de electricidad.
  • Azúcar (opcional): Si prefieres una nata más dulce, añade azúcar al gusto. La cantidad ideal es aproximadamente 30 gramos de azúcar por cada 250 ml de nata.
  • Esencia de vainilla (opcional): Si deseas darle un toque de sabor, puedes añadir unas gotas de esencia de vainilla o de otro sabor.

Pasos:

Montar nata a mano puede parecer una tarea desafiante, pero con práctica y paciencia, obtendrás una nata perfecta. Sigue estos pasos para hacerlo correctamente:

  1. Enfriar la nata y los utensilios: El primer truco para montar nata a mano de forma efectiva es asegurarte de que la nata esté bien fría. Colócala en la nevera un par de horas antes de usarla. Además, asegúrate de que el bol y las varillas estén fríos. Si lo deseas, puedes enfriar el bol y las varillas en el congelador durante 10-15 minutos.
  2. Verter la nata en el bol: Una vez que la nata y los utensilios estén fríos, vierte la nata en el bol frío. Si decides añadir azúcar o esencia de vainilla, es el momento de incorporarlos.
  3. Comenzar a batir: Toma las varillas manuales y empieza a batir la nata con movimientos rápidos y constantes. Comienza a batir en círculos grandes y, conforme la nata empiece a espesar, reduce la velocidad y haz movimientos más pequeños. Esto permitirá que el aire se incorpore de manera uniforme.
  4. Monitorear la textura: A medida que bates, la nata comenzará a espesar y a aumentar su volumen. En este punto, podrás observar cómo va tomando forma. Si quieres una nata semimontada (más ligera), deja de batir cuando empiece a formar picos suaves. Si prefieres una nata más firme (ideal para decorar postres), sigue batiendo hasta que se formen picos duros.
  5. Detenerse en el momento justo: Es importante no sobrebatir la nata. Si sigues batiendo demasiado tiempo, la nata podría convertirse en mantequilla. Detén el batido en cuanto la nata tenga una textura firme, pero aún suave.
  6. Utilizar inmediatamente o refrigerar: La nata montada debe utilizarse de inmediato para obtener la mejor textura. Si no la vas a usar de inmediato, guárdala en el frigorífico, cubriéndola con film transparente para evitar que se forme una capa dura en la parte superior.
como montar nata

Consejos para montar nata a mano perfecta:

  • Temperatura de la nata: La nata debe estar lo suficientemente fría para montarla correctamente. Si la nata está demasiado tibia, será más difícil obtener una textura firme.
  • Paciencia: Montar nata a mano requiere algo de tiempo y paciencia, especialmente si no estás acostumbrado. No te apresures, ya que batir correctamente asegura una nata con la textura perfecta.
  • Comprobar el punto de la nata: Si no estás seguro de cuándo parar, prueba a levantar las varillas del bol. La nata debe formar picos suaves o firmes, dependiendo del uso que le vayas a dar.
  • Añadir azúcar: El azúcar no solo le dará dulzura a la nata, sino que también ayuda a estabilizar la textura. Si no quieres una nata tan dulce, puedes optar por usar azúcar glas, que se disuelve más fácilmente.

Usos de la nata montada en la hostelería:

La nata montada es un ingrediente versátil y se puede utilizar en múltiples preparaciones. Algunos de sus usos más comunes en la cocina de hostelería son:

  • Postres: Para acompañar pasteles, tartas, fresas con nata o mousse.
  • Bebidas: Como topping para café, chocolate caliente o bebidas frías.
  • Decoración: Ideal para decorar platos de repostería, galletas o incluso ensaladas de frutas.
nata montada a mano

Montar nata a mano es una habilidad fundamental en la cocina de hostelería y en la repostería casera. Con la técnica adecuada y algo de práctica, podrás obtener una nata montada perfecta, ideal para acompañar o decorar una gran variedad de platos. Recuerda que la clave está en la paciencia y en no sobrepasar el punto de batido, ¡para que disfrutes de una textura esponjosa y ligera en todo momento!